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Hace años, y no muchos…

  • 25 sep 2014
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Hace años y no muchos
Redes Sociales, Tecnología

Hace años, y no muchos…

Es normal que nuestros abuelos nos miren extrañados y pongan cara de malas pulgas cuando nos ven totalmente concentrados con nuestros Smartphone. Si echamos la vista atrás hace años, y no muchos, hay que reconocer que hemos sufrido una serie de cambios en cuanto a cómo nos comunicamos con las personas y como la tecnología se ha ido abriendo paso en nuestras vidas.

Recientemente se publicaba la noticia de que el 96% de los españoles prefieren usar Whatapp como medio de comunicación antes que la clásica llamada de teléfono.

Que os parece si hacemos un recorrido sobre cosas que para nosotros ya están muy integradas pero que, hace escasos 10 años, no existían y todo se hacía de forma diferente.

Si nos sentamos con nuestros abuelos o, incluso, nuestros padres y preguntamos cómo se conocieron, nos contaran historias como: “A tu abuelo lo conocí en el baile”, “A tu madre la conocí porque era amiga de un vecino mío”. Pero, actualmente, lo más normal del mundo es que a tu chico o a tu chica lo hayas conocido por Internet, es más, dependiendo de tu edad, incluso definirás la red social, menos de 17, “Nos conocimos por Tuenti”, más de 50, “Nos conocimos por Badoo”.

Cuando nuestro padre se fue a la mili, nuestra madre esperaba semanas a recibir una carta, ahora, perdemos un autobús al salir del trabajo y nos llegan tres Whatsapp, uno de tu madre que hace cinco minutos que deberías de estar en casa, otro de tu jefe, que no le has dejado el informe en la mesa y otro de tu novi@ que no le has llamado cuando has salido de la oficina.

Hace años, y no muchos, quedábamos en los bares con nuestros amigos y hablábamos, sí, sí, hace años, nos juntábamos y hablábamos, incluso, debatíamos sobre política o física cuántica, ahora, quedamos con nuestros amigos en un bar, nos saludamos, sacamos el Smartphone, hacemos check-in con Foursquare para que la ronda nos salga un 20% más barata, escribimos a fulanita por Whatsapp porque aún no ha llegado, nos hacemos una foto, que vean mis amigos del Facebook que soy cool y tomo cerveza un martes por la tarde con mis amigos en la Latina, subimos la foto, la etiquetamos, tu amigo sentado justo enfrente recibe la notificación de su Facebook, contesta a la foto. “Venga chicos, ¿qué os contáis?”, dice justo el que se acaba de quedar sin batería, “pues nada he conocido a una chica guapísima”, dice el otro sin despegarse el móvil, “¿¿En serio?? ¿¿Dónde??” responde otro, “En Twitter tío, en Twitter”. ¡Justo! rondáis los 28.

Ya, con la excusa, les enseñas su perfil, ellos la agregan, se RT, volvéis a hacer Cheking porque la quinta ronda con check-in vuelve a salir más barata, en fin, un sinfín de esplendor de redes sociales. El fin suele estar cuando uno dice, “chicos, me voy que me estoy quedando sin batería y si se me apaga el móvil, de aquí a mi casa en el metro, me aburro”.

Hace años, y no muchos, prácticamente tenían que poner un vagón más en el metro para que entráramos nosotros y nuestros libros, piensa que, normalmente, gran parte de la población comparte lectura, ahora piensa cuando se puso de moda “Los pilares de la tierra”, 6 kilos de libro, 8 de la mañana, línea 5 de Madrid dirección Alonso Martínez, no cabe un alma entre tú, el bolso, los pilares de la tierra, los pilares de la tierra de la de al lado, su bolso y ella. ¡Un vagón extra!. Ahora, “Los pilares de la tierra” entran dentro de un sobre de medio folio, es más, en ese mismo sobre de medio folio que ocupa tu e-Reader entran “Los pilares de la tierra” y todos los demás libros que escribió Ken Follen más los 4.000 títulos que escribió Corín Tellado.

Hace años, y no muchos, cuando queríamos cambiar cromos para terminar nuestra colección de La liga de futbol Temporada 95, nuestros padres madrugaban y nos llevaban al rastro a cambiar los cromos que no conseguíamos encasquetar a nadie en el recreo del colegio. Ahora, los niños no tienen cromos, tienen tablets y los que aún coleccionan cromos, más seguro porque a su padre o a su madre les hace ilusión, cambian los cromos en el Wallapop.

Hace años, y no muchos, un centenar de informáticos e ingenieros trabajaban en proyectos desconocidos que hoy nos hacen la vida más fácil como Whatsapp, Facebook o los famosos e-Reader.

Si a ti, las redes sociales, también te han cambiado la vida o tienes una anécdota especial, cuéntanosla en nuestras redes sociales y compártelo con nuestro equipo.

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